Autor

Mi nombre es Ricard Pardo. Soy fotógrafo.
Profesional durante 25 años. Actualmente retirado de la actividad profesional y centrado exclusivamente en la experimentación y la expresión artística.
Vivo en Sils, un pequeño y apacible pueblo de la provincia de Girona, en los Países Catalanes, al nordeste de España, donde me mudé poco después de mi jubilación.  Nací en 1949 en la hermosa Isla de Ibiza (St. Antoni de Portmany).
Posiblemente, una de las cosas que marca más a un fotógrafo profesional corriente, es la lógica necesidad de cumplir con las demandas de sus clientes que mayoritariamente son los que determinan como debe ser tu trabajo. En ciertas ocasiones puedes ofrecer algo de tu creatividad, pero aún así, tu libertad en este sentido es muy limitada.
Inevitablemente las ansias de expresión, crecen y se desarrollan en esa situación y el resultado -al menos en mi caso- es un total y absoluto desprecio por las corrientes dominantes y las imposiciones autoritarias.
En fotografía, es donde más siento la necesidad de expresarme sin trabas. Sin el yugo de fuerza represiva alguna. Y en ese sentido quizás mi línea de trabajo se pueda resumir en que prefiero plasmar “como veo”, como “quiero ver”, como “me gustaría ver” que no la simple reproducción de aquello que recojo con mi cámara. Para eso ya están los fotógrafos documentalistas.
Entonces, toman fuerza y sentido, los valores que se añaden desde mis fobias y filias. La impresión que me producen las cosas, mis deseos, mis miedos, mis obsesiones quieren incorporarse constantemente a mis imágenes.
Y todas estas cosas, tienen mucho mas peso en mi quehacer, que no el conseguir una definición, nitidez y resolución de imagen espectaculares. Mis colores siempre son fruto de la edición y se mostrarán de modo muy diferente al original. En este sentido tomo de la mano y acepto la relatividad de ese valor.
  • Mi fotografía no es más que el intento de enjaular dentro de un rectángulo,  la impresión que me produce aquello que puedo observar en un momento dado.
  • La nitidez es un propósito enfermizo y obsesivo.
  • Cuando se apaga la luz, el color desaparece. La forma y la textura, no.
  • Si yo tuviera una Leica, sería un insulto para los ingenieros que la idearon.
  • Química o digital, es un debate estúpido y estéril. Pero más estúpidos son los que por química entienden algo propio de la élite intelectual de la fotografía.
    • Empecé hace ya más de medio siglo, en mi adolescencia,  con una pequeña Voïgtlander Vito B que aún conservo con todo cariño.
    • Monté mi primer laboratorio casero en 1972
    • En 1975 realicé mi primer “reportaje de bodas” (trabajando para otro fotógrafo)
    • En 1979, junto con un socio abrí mi primer establecimiento fotográfico (F8 Fotografía)
    • En 1980 llevé a cabo, como docente,  mi primer “Curso de Iniciación a la Fotografía” dentro de las actividades extra escolares de un Colegio de las Carmelitas. Ya incluía laboratorio en blanco y negro. Desde 1980 hasta 1998, perfeccionando el programa, repetí ese curso de iniciación en diferentes instituciones culturales, centros cívicos, asociaciones fotográficas y también en mi estudio.
    • En 1981 nace mi estudio (Gamma Centre d’Imatge).
    • En 2004 cesa mi actividad profesional como fotógrafo. No así, mis actividades docentes que siguieron unos años más.
  • Actualmente procuro evitar compromisos que inevitablemente surgen fruto de los años de actividad y tengo la ilusión de poder dedicarme sosegadamente a la experimentación personal y artística.

En cuanto al blog

Agradezco como no podía ser de otro modo, tanto la simple visita, como la lectura y por supuesto los comentarios o cualquier otro modo de feedback. De igual forma agradezco que se compartan contenidos por la redes sociales (para eso están los botones).

Sin embargo, no soy un bloguero profesional, ni tan solo “dedicado”. En realidad, aunque le pueda dar formato y me esmero en la pulcritud visual, este espacio es como dice en el título, una especia de cuaderno, donde voy apilando aquellas cosas que mueven mi curiosidad, aquellas que me impulsan a compartirlas y de vez en cuando fotografías; al fin y al cabo esa ha sido mi profesión y seguramente el más claro eje de mi vida.
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