Un núcleo del tamaño de un lápiz

Imagen enlazada desde NASA

Hoy he sabido que uno de nuestros embajadores en Marte, ha recogido la primera muestra de roca. He sabido también, que nuestros geólogos (o exogeólogos, si lo prefieres) detallan con precisión centimétrica la ubicación de la roca de donde se ha sacado la muestra y además le han dado un nombre: “Rochette” que bien podría ser el apodo de una bella señorita parisina y pintora, creando frente a su caballete, en las orillas del Sena.
Nuestro embajador, de nombre Perseverance (escogido por votación popular) ha depositado la muestra en un pequeño contenedor cilíndrico (núcleo) de titanio cuyo grosor apenas supera el de un lápiz. Otras muestras que serán recogidas en un futuro próximo serán igualmente que esta primera, depositadas en un contenedor que volverá de vuelta a la Tierra en una fecha aún por determinar en alguna futura misión interplanetaria.

Recordemos que la misión principal del robot Perseverance y su pequeño helicóptero Ingenuity, no es otra que buscar posibles signos de vida, de la cual sabemos que necesariamente -si la hubo- tiene que ser muy antigua.

Pienso que mi curiosidad es mucho más grande que el tiempo que me queda y me gustaría llegar a saber que esas muestras ya están en laboratorios terrestres.
Pienso que cuando yo era un niño, aún se hablaba de los canales de Marte. La Ciencia Ficción los usaba en sus fantasías y recuerdo un artículo de aquella entrañable revista Reader’s Digest, en la que decían que aún no era descartable su existencia.
Como cambia la película en solo una vida !!

Mars 2020 Perseverance Rover

Mapa de localización actual del Perseverance Rover

2 comentarios sobre “Un núcleo del tamaño de un lápiz

  1. Ayer mismo recordaba, cuando había “avisos de conferencia”. Cuando te decían que a tal día y tal hora, te iban a llamar por teléfono, para que estuvieses en la cabina del locutorio.
    De eso a lo que tu describes, nos permite entender que no debemos quejarnos. Han sido muchas las vivencias y portentosos los cambios.
    Lo que te pasa es que eres insaciable a la hora de saber.
    Un abrazo.

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  2. El deseo de saber, es mayor que el calendario, más de lo indaga nuestra mente y más que que el tiempo de una vida, de la que tenemos algunos años. Pero vamos descubriendo que el ayer, el presente y el mañana (después de ésta), son el tiempo de la vida. ¡Tal tengamos que reencarnarnos y si las cosas en este Planeta se ponen feas, acaso sea en otro o en un exoplaneta! ¿Nos llevaremos los llevaremos algún laboratorio para analizar “in situ”?

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