Setenta y dos.

Años desde aquellos primeros llantos en una humilde habitación de la fonda Can Tarbá (hoy, un importante hotel) en Sant Antoni de Portamny, Ibiza.

Hoy es un día especial. Es mi aniversario. Con la edad, cada vez se me antojan como más especiales, seguramente porque aunque se le ponga coraje, el pensamiento vuela hacia la inevitable idea de que cada vez quedan menos y que la línea circular de la vida se acerca a su cierre.

Seguramente mi círculo ha tenido más de una razón de ser; más de una, sin ninguna duda.
Y algunas las reconozco en mis aciertos y en mis errores; en mis penas y dolores y en mis alegrías y satisfacciones. Percibo también otra realidad importante. La realidad de que mi círculo no hubiera sido posible sin la coincidencia y sincronía de un buen número de círculos más. Círculos presentes en nuestro espacio y nuestro tiempo. Ese milagro maravilloso; esa maravillosa posibilidad de que a pesar de la largura del tiempo y la enorme extensión de los espacios, mis miradas han podido bañarse en otras miradas, mientras despertaban emociones que emergían desde ese pozo profundo y oscuro de nuestra naturaleza que quizás sí, sea verdad que trasciende lo humano.
Conocer el amor es uno de los activos mejore y mayores que la vida nos ofrece. El amor de los padres, el amor de la pareja, el amor hacia los hijos, el amor hacia los amigos. Y qué mejor modo nos puede ofrecer la vida, para valorar esos sentimientos, si no es acompañándolos en ocasiones del dolor que producen los desamores inevitables, las pérdidas, los abandonos…
Y el milagro de sentir.

Hoy, día especial, contemplo un paisaje guardándome de los calores caniculares, bajo la copa generosa de un árbol que me ofrece su sombra mientras a lo lejos se yergue la majestuosidad de nuestra montaña querida. El omnipresente Montseny que recorta el horizonte.
Y en mi mente se represente la tragicomedia del mundo. Y me pregunto hacia donde nos conduce la evolución de nuestra especie. Tan exasperantemente lenta…
Los que estamos leyendo esto, vivimos en un tiempo de contrastes cuyo análisis nos llevaría mucho tiempo. Conviven en nuestro tiempo el salvajismo medieval de la religión mal entendida, con una época de avances tanto en tecnología como en la filosofía transpersonal. Es un tiempo en que se comienza a percibir el albor de una verdadera consciencia de especie. Que los falsos dioses de barro y altares no lo estropeen !!
Los científicos, alejados de teologías o semejanzas, nos dicen con humildad, sabedores como son de que su conocimiento, mañana puede ser otro, que la humanidad tiene aproximadamente doscientos mil años de historia, desde que los primeros sapiens abandonaron las orillas del rio Zambeze en los territorios que hoy llamamos Botsuana, Namibia y Zimbabue, para extenderse por el planeta.
Y ese es el tiempo que llevamos “errando” en el doble sentido de la palabra: como desplazamiento y como error, equivocación.
Seguimos matando en nombre de una invención humana que llamamos “dios”. Seguimos siendo el más agresivo depredador de nosotros mismos. Seguimos maltratando a los que deberían ser nuestros iguales, en especial a las madres nuestros hijos. Seguimos esclavizando por mucho que no se vean tanto las cadenas. Y seguimos maltratando también la biosfera que nos sustenta. Y es grave, porque este último “error” lo hemos aprendido recientemente.

En definitiva, setenta y dos años, son suficientes para muchas cosas. Permitidme que sin perder un ápice de realismo, celebre la vida. Hasta que ella quiera.

6 comentarios sobre “Setenta y dos.

  1. Enhorabuena por estar, en plena lucidez, contemplando la línea del horizonte de los días, y a la sombra del árbol, la del majestuoso Montseny acariciado por las nubes y la luz como recuerdo de que hay vida más allá de lo que vemos y sentimos.
    La tragicomedia humana cada vez se acerca más a cada uno, nos la sirven a domicilio para que nos coma el coco con imágenes, como si todo fuera una película. Cada vez desconecto más de todo eso.
    Tienes el buen gusto de celebrar la vida mientras puedas. Brindo por ella, por la tuya, compañero de camino.
    Un fuerte abrazo. ¡¡¡Y que cumplas muchos más!!!

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  2. Maravillosa síntesis en tu cumpleaños, aspectos vitales que conmueven.
    Destaco el amor como el mayor “activo”. Deseo lo vivas y lo sientas en este caminar.
    Un beso y feliz cumpleaños 🥂🤗

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