El retorno

©Ricard Pardo

No hay tiempo, no hay distancia, no hay camino, no hay sonido. Todo sucede en el interior de una especie de membrana mental, encapsulado al modo y forma en que una célula lo está.
Nadie sabe en realidad, si está lejos o cerca ya que no hay una dimensión cuantificable. Sucede en un plano existencial intangible para los sentidos.
Por eso cuando volví a Thule dudé si había estado realmente ausente. Empecé a preguntarme si de verdad era un lugar o solo era una imagen. Las nubes no se movían y un astro omnipresente sobre el horizonte, jamás finalizaba su ocaso. El mismo olor, la misma sensación húmeda, la misma calidez en el ambiente, la misma luz, la misma ausencia de nadie (quizás debería decir de alguien, pero no estoy seguro)…
Empiezo a entender que retorno y partida son la misma cosa, del mismo modo que una dirección tiene dos sentidos… hasta que la dirección es tan corta que ya no es trayecto. Y entonces ya no hay sentidos.

2 comentarios sobre “El retorno

  1. Hay una atracción de Thule o hacia Thule, que se refleja en las palabras , fotos, y tal vez momentos especiales de la mañana o de la noche, o de la vida.
    ¡Buen día!

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