dignidad o estupidez

Si hay algo que me preocupa y a la vez escandaliza, es cuando la estupidez humana tiende a generalizarse.
Hoy estaba desayunando en el bar de la Plaza de la Estación de mi pueblo. Un lugar tranquilo con muy poca clientela, ideal para estos tiempos de pandemia, donde nunca está demás una dosis adicional de prudencia.
Y he tenido la mala idea de leer un periódico ya que mis amigos de costumbre hoy, no estaban presentes. Y el resultado ha sido, tras descubrir el anuncio que podéis ver en la foto, una sensación desagradable e incómoda.
¿Cómo puede ser que nuestra estupidez general, le ofrezca alas a una empresa para aprovecharse descaradamente de nuestra ignorancia y superstición? ¿De verdad creemos que unas cenizas necesitan descansar? Y no solo eso. ¿Creemos que además no pueden hacerlo en cualquier sitio y deben hacerlo en un espacio “digno y reconfortante”?

La muerte, se ha convertido en uno de los negocios menos justificables en la sociedad de nuestros días. Obtener una concesión para poner en marcha una empresa funeraria, es como mínimo un asunto “oscuro” y aquello que nos debería igualar a todos, como un derecho ciudadano, es el última manifestación de desigualdad social. Unos son tratados con toda pompa y celebridad y otros apenas sí, pueden pagar los mínimos obligados.
Un cadáver no necesita nada. No demanda supuesta dignidad, ni confort. Un cadáver no requiere visitas regulares, ni flores frescas, ni ser depositado en lugar alguno. Somos los vivos los que acaso necesitamos algo y lo que es realmente preocupante es que nuestras necesidades, mayoritariamente proceden de una falta de madurez impropia de la verdadera dignidad humana. La dignidad empieza por el reconocimiento de la auténtica condición humana. El reconocimiento de nuestra finitud. El reconocimiento de la sustancial diferencia entre lo que somos y aquello que nos contiene. El reconocimiento de que el cuerpo cadavérico es un desecho y que como otros desechos sencillamente debe ser recogido y reciclado. Poca cosa más.
Por muy dura que parezca mi opinión, es así: Menos pompa funeraria y mas cariño y amor para los últimos días de “vida viva” para nuestros mayores, nuestros enfermos y nuestro accidentados. Mas dignidad en el tratamiento de nuestros seres queridos en vida, en nuestros geriátricos y hospitales y menos flores, canticos y rituales estúpidos alrededor de una caja de madera con un cuerpo inerte en su interior.

3 comentarios en “dignidad o estupidez

  1. Yo, aunque pueda parecer duro, lo tengo claro, que me incineren y esparzan mis cenizas en algún lugar que se pueda. Ni siquiera ese lugar me importará una vez que esté muerta. Y como bien dices, el cariño y los cuidados, mientras se está vivo.

    Un beso.

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  2. La dignidad, el aprecio y el cariño, tienen mil formas de expresarse. Estar de acuerdo además en que el cuerpo en el que estamos y nos hace visibles tiene fecha de caducidad, es otra verdad que, antes o después debemos aceptar.
    Pero entre el rito y el mito, entre el más allá y el más acá, el negocio funerario se abre paso. El que muestra la foto es uno de ellos. Tu calificativo a ese negocio, aunque fuerte, es muy real. Alguien lo expresó muy gráficamente: “Entre el amor y el dinero, lo segundo es lo primero”. Se busca “la pela”, abriendo la puerta de los sentimientos y el recuerdo. Esos derechos de custodia, son puro negocio sin otro fundamento que la mente. El ser a quien se quiso y se ha ido, no está ahí. El negocio dirá que sí. ¡Le interesa!

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