Sakura

foto: ©Kiyoshi Yamguchi

Silence -Sakura
Así titula el autor a esta fotografía. “Silencio – Flores de cerezo.
Adoro la fotografía conceptual. Es mi favorita y la menos practicada y conseguida por mi.
Se muy bien, lo difícil que resulta explicar a según quien, que la fotografía es algo más que el anodino ejercicio de reproducir escenas de postal. Hay aficionados a la fotografía incapaces de abandonar o superar esos temas. Parece que -para ellos- el propósito de las tomas es llevarse a casa los paisajes, edificios, flores, monumentos que encontrarían en cualquier quiosco en formato de postal. Pasan años y los ves continuando con esa práctica fotográfica.
Pero la fotografía es mucho más. Eso, puede estar bien como primera etapa de un viaje interesante. Luego debería llegar el ansia por experimentar el aprovechamiento de las diferentes luces posibles y mas tarde la manipulación de la luz, o lo que sería explicado de otro modo, iluminar uno mismo el objeto o sujeto que se quiere fotografiar.
Se empieza por analizar el paisaje de postalita y tratar de ver como las diferentes horas de luz, e incluso las diferentes estaciones el año, modifican la estética del lugar. Entonces se escoge. Y este escoger, ya es un primer paso.
El paso siguiente, probablemente se aborde cuando sucede la inquietud por trabajar con elementos próximos. Desde una persona a la que retratar, pasando por un bodegón o naturaleza muerta, o simplemente un espacio interior como bien podría ser un mueble cerca de una ventana. Cuando se presenta esa inquietud, es más que probable que sientas la necesidad de iluminar de diferentes formas alterando con ello, la percepción de los volúmenes y las texturas. En este momento ya estamos hablando el idioma fotográfico.
Y el siguiente paso, llega cuando no solo queremos transmitir el aspecto de las cosas, sino que queremos transmitir sensaciones, inquietudes, preguntas, animosidades al observador. Esa es la autentica fotografía vestida de largo. Y abarca todos los géneros. Desde la calle, al retrato de estudio o cualquier otro que te guste. Ahí está el dialogo entre el creativo y el observador.
Fijémonos como juega Yamaguchy con la situación de esas ramas metidas en un jarrón que tienen brotes florales de cerezo. Situadas en lugar que produce una sensación casi angustiante y poco adecuada para la supervivencia de la planta: oscuro. Unas cajas de madera y esa especie de escalera apoyada son suficientes elementos para recordarnos un desván. Y es que la administración de elementos es otro gran secreto del arte fotográfico: La síntesis de los elementos. Lo que puedas generar (explicar, motivar…) con tres, no lo hagas con más. Menos es más.
La pregunta es inevitable: ¿Qué hacen esas flores en un lugar como eses? ¿flores de cerezo en brote y en un jarrón? ¿Quién y para que las han puesto ahí?
Y el fotógrafo responde con la primera palabra del título: silencio o lo que es lo mismo; no hay respuesta.
Te está diciendo: quédate con la incógnita; eso es lo que quiero.

3 comentarios en “Sakura

  1. Una pequeña-gran lección. La incógnita y el silencio, añaden lo que el artista quiso dejar en ella y la interpretación abierta del que observa.
    ¡Quedarse con la incógnita no puede hacerlo la cámara!
    ¡Gracias, maestro!

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  2. A la manera de los “micros” literarios, en la buena fotografía artística es conseguir la belleza con la menor cantidad de “adjetivos” rimbombantes e innecesarios.
    Gracias por mostrarnos tus conocimientos.

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