Personal, Sociedad

Soberbia

El que diseño el software que mueve al ser humano, cometió el error de dejar un “bug” sin corregir. Se llama soberbia y en ciertos círculos se le entiende como uno de los siete pecados capitales. No voy a ir por ahí, porque de dioses y biblias entiendo poco, pero reconozco en nuestra naturaleza que nos invade la soberbia.
Es curioso como damos por hecho la propiedad sobre la Tierra. Y no hablo de una parcela donde construir nuestra casa; hablo del planeta. Nuestro planeta, decimos.
No nos gusta reconocer que no somos más que un ínfimo accidente biológico. Una especie más, en un listado larguísimo; mas largo aún si añadimos las que ya no están.
Nos creemos diferentes por el hecho de –indemostrablemente– ser los únicos que tenemos consciencia. Los únicos que pensamos. Los únicos que nos reconocemos y los únicos que podemos pensar en la posibilidad de una transcendencia mas allá de la muerte. El rey de la creación. La cúspide del reino animal.
Pero todo este espejismo lo provoca la soberbia. Una luz extraña que deforma nuestra propia imagen.
Ni el planeta es nuestro, ni tenemos autoridad sobre nada, vivo o muerto que habite esta misma esfera. Somos una especie que como todas las que nos precedieron, está destinada a ser sustituida por otra. Es curioso; no nos damos cuenta o no queremos recordar que cuanto más compleja es la biología que conforma un animal, mas proclive es a sufrir sus propias debilidades.
Ahora en medio de una pandemia ocasionada por un virus que no es otra cosa que un artilugio biológico, sería bueno recordar que si este planeta es de alguien (en ese extraño sentido de propiedad que podría dar la supervivencia en el medio) es de los virus y bacterias. Ellos llevan poblando este mundo miles de millones de años y como explicaba ayer el Dr. Juan Fueyo, si los pudiéramos directamente con el sentido de la vista, entenderíamos cual es el enorme nivel de invasión que suponen. Si tuvieran la propiedad de la fluorescencia, no habría oscuridad nocturna
Antes que nosotros, están otras especies. Piensa en los insectos, por poner un ejemplo.
Si no rebajamos nuestra soberbia, por una causa u otra, duraremos lo que un Chupa-Chups en el patio de un colegio.


Foto: National Geographic

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