Fotografía

Selfie

Un término moderno que deriva del más clásico “self portrait” y que en el idioma español es autorretrato.
El autorretrato “de siempre” tiene multitud de variables, en función de los modos en que es obtenido. Muchas veces la operativa ha estado en función de las posibilidades técnicas que ofrecía la Fotografía en cada momento de su proceso evolutivo y de perfeccionamiento. Hoy en dia las posibilidades son enormes si las comparamos con las de los mediados del siglo XX y no hablemos ya, de las dificultades que suponía tratar de obtener un autorretrato en los albores de la fotografía, mediante las técnicas de entonces como el calotipo o daguerrotipo y los instrumentos que las mismas llevaban asociados; cámaras enormes y pesadas con un elemento sensible en el interior consistente en una placa de vidrio o un papel, sensibles a la luz.
En la mente de aquellos fotógrafos no era posible imaginar un instrumento de apenas 150 gramos de peso y que además posibilitaba la captación de imágenes una y otra vez por centenares, en contraposición a la condición en que ellos debían actuar, con a lo sumo media docena de placas guardadas con sus bastidores en una pesada maleta.
El autorretrato, no obstante apareció -de su necesidad psicológica nos podrían hablar los psicólogos- muy pronto; incluso antes que el término fotografía. Cuando Robert Cornelius se tomó el que podemos entender como primer “selfie” de la historia en 1837, la fotografía apenas tenía una docena de años de vida, seguía llamándose “heliografia” ya que el nombre actual por la que la conocemos, no se oficializó hasta 1839 por Sir John Frederick William Herschel aunque en honor a la precisión del dato hay que decir que ya se usaba desde 1833.
Mediante cables de disparo a distancia, mediante mecanismos de retardo, con el uso de espejos, con la presencia de un ayudante, improvisados o muy meditados, los autorretratos han sido durante la historia de la Fotografía, un género en sí mismo. Son pocos los fotografos renombrados que no hayan presentado en algún momento de su trayectoria, un ejercicio (ahora, se llama “proyecto”, lo cual me parece un poco “pomposo”) de autorretrato. En ocasiones se observa una gravedad en su estudio personal; en otras en cambio más parece puro divertimento.

Con el advenimiento de la telefonía móvil y la llegada de los dispositivos equipados con cámaras, cada vez más precisas y potentes, y el establecimiento social de las redes en Internet, el “selfie” se ha convertido en un juguete popular, muchas veces destinado a ser una caricia para el ego, una exhibición quizás poco respetuosa con el prudente recato de lo propio. Pero por supuesto, yo no tengo autoridad alguna para, ni valorar, ni menos aún, criticar o juzgar el fenómeno

2 comentarios en “Selfie”

  1. Gracias por describir la evolución del autoego (no es peyorativo) con la evolución de la fotografía y las prestaciones e las cámaras.
    Los otros artistas, por ejemplo los pintores, también se las ingeniaron para autoretratarse. Tengo cercana la constancia de un literato, como Antonio Buero Vallejo, cuyo autoretrato luce a la entrada del Teatro que lleva su nombre en Guadalajara. Algún día dejaría la pluma y la sustituiría por el pincel.
    Por cierto ¿no te he visto parcial o totalmente auto inmortalizado con tu cámara?
    Un abrazo.

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