Fotografía

Un centímetro cuadrado

Me llamó la atención que al publicar esta foto en Instagram, una buena amiga, de pronto pareció alentada y me comentó: “Una bona imatge! He de fer servir la reflex i el macro més sovint!” (Una buena imagen, tengo que usar la réflex y el macro más a menudo).
Esto me llevó al terreno de las reflexiones.
Me pregunto si por regla general, el usuario medio de un teléfono, conoce las capacidades de las cámaras que llevan incorporadas. También me pregunto sobre si aún estamos estableciendo categorías artificiales en Fotografía, innecesarias del todo como aquello tan cuestionable de si una imagen es “más foto” por haber sido tomada con una cámara réflex, con una compacta, con una cámara de película o un teléfono smart.
Soy de los que piensan que estas clasificaciones artificiosas hacen daño a la cultura fotográfica. Deberíamos entender de una vez por todas que la nitidez y la riqueza de detalle, si bien son un valor incuestionable, no son el único y que todos los demás valores, como puedan ser “la oportunidad del momento, la carga impresionista que contenga, el mensaje del contenido, el grafismo, la abstracción, e incluso las posibilidades decorativas, cuentan tanto como los primeros mencionados, a veces por supuesto, mucho más.
La imagen que presento en la entrada, no es más que un centímetro cuadrado de la tapicería de un viejo sofá, tomada con un teléfono (Huawei P30) que dice llevar (y lleva) una óptica firmada por Leica. Se ha usado la posibilidad llamada “Supermacro” que no es ni tan súper, ni tan macro, pero que desde luego, permite acercamientos bastante interesantes. Es obvio que la imagen presenta la incómoda falta de finura en el detalle; el “tembleque”. Se ha tomado a pulso, por supuesto despreocupadamente y sabiendo que mis 71 años de edad, no podrían ofrecer una estabilidad ni remotamente parecida a la de un trípode o soporte fijo. ¿Es la finura del detalle el valor que buscaba el autor? —Ni mucho menos. El autor estaba pensando en representar patrones. Los que forman las celdas cuadradas de un material que simple vista tiene una apariencia suave y que visto de cerca recuerdan a un gato despeinado. Este patrón en forma de cuadrícula se sobrepone a un tejido formado con hilaturas del mismo material pero trenzado para que sea, eso, un hilo.
Entonces surge la pregunta:
¿Y porqué no te molestabas en hacer la fotografía con tu réflex, macro y trípode?
Solo puedo responder afirmando que al igual que un escritor no va todo el santo día con el ordenador, su procesador de texto y un juego de baterías extra, para tomar notas, pero las toma con un pequeño cuaderno y un lápiz, el fotógrafo puede hacer algo muy parecido con su móvil o una pequeña cámara.
Y no deja de ser curioso, porque en otros tiempos en los que cualquier toma, en la calle, en el campo, en el estudio o donde fuera, suponía un coste monetario, era una praxis corriente entre los fotógrafos. Se tomaban notas (a no ser claro que fueran temas donde la espontaneidad exigía una ejecución inmediata)
Ahora esta fotografía ya es un proyecto (eufemismo un tanto presuntuoso demasiado usado hoy en día). Se realizará con un formato mayor, iluminada con flash apantallado (estudio) y en diferentes factores de proximidad

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